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Hábitos saludables para comenzar el 2011

Después de pasar las fiestas navideñas en familia, llenas de abundante comida, bebidas y calorías no te queda mas opción que hacer el propósito de bajar de peso para volver a sentirte bien.


Todo el mundo sabe lo que se debe hacer para adelgazar: comer menos grasa, menos azúcar… menos de cada cosa, pero la dificultad comienza cuando se trata de aplicar estos principios, de resistir el hambre y de no cansarse, cuando pasan algunos días de sacrificio.

Para que triunfes en este propósito, cada cual tiene sus trucos personales, que han nacido de su experiencia. A continuación te compartimos unos cuantos consejos proporcionados por médicos y dietistas, y por personas que consiguieron bajar de peso. Debes tener en cuenta que todos los organismos no son iguales.

Éstos son los hábitos que debes aprender:

  • Oblígate a comer sentado. Cuando lo haces de pie o caminando de prisa, ingieres mayor cantidad de alimentos.
  • No comas rápido, mastica bien; si lo haces, te sentirás satisfecho más pronto y con menos alimento. ¡y nunca repitas!
  • Siempre que sea posible, haz mercado después de haber comido; así tendrás menos tentaciones de adquirir productos que engordan.
  • Antes de comprar alimentos haz una lista detallada de las cosas que necesitas y no te salgas de ella.
  • Después de cada comida es recomendable que descanses 15 minutos y luego camines durante tres cuartos de hora. Una actividad realizada después de una comida quema bastantes calorías.
  • Para que sacies el hambre a la media mañana, comete un puñadito de ciruelas pasas, un vaso de leche descremada o un mini-sándwich con pan integral, es lo más indicado.
  • Si en la tarde comes ciruelas pasas o una manzana, o alguna otra fruta para engañar el estomago, es bueno conservar la última porción en la boca durante un rato.
  • Mientras comes, no realices otra actividad, como ver televisión o leer; de esta forma podrás concentrarte en los sabores y disfrutarás cada bocado. Se tiende a comer más cuando se hace mecánicamente.
  • Cuando estés comiendo, deja descansar los cubiertos cada tres bocados. Rompe el ritmo al alimentarte y te obliga a comer menos.
  • Cocina solo la cantidad necesaria para cada comida y guarda en el refrigerador lo que no consumas.
  • Ingiere solo dos platos en cada comida: carne y acompañante y un poco de queso o fruta.
  • Divide el almuerzo y la comida en dos partes. Primero ingiere la comida fuerte (carne, legumbres o arroz y pastas) y la ensalada. Dos horas después, queso o fruta, o ambos.
  • Disfruta de cada bocado como si se tratara del más exquisito caviar. Consume pequeñas cantidades y saborea lentamente. Imagina que te racionaron los alimentos y que cada bocado es el último.
  • Con poca cantidad de alimentos puedes satisfacer el apetito. Prueba con un huevo duro, un pedazo de queso y una buena ensalada. Algunos bocados de pan sirven también para calmar el hambre.
  • Después de cada comida permanece sentado por lo menos un cuarto de hora para que te aparezca la sensación de haber saciado el apetito. Una comida ingerida de prisa, no satisface.
  • Debes comer a las horas en que se queman más calorías. La cronobiología enseña que la asimilación y desasimilación del organismo varía con las horas del día. Es mejor aligerar la comida más que el desayuno, porque si comes antes de entrar en actividad, gastas calorías. Esto no sucede si comes antes de ir a dormir.
  • No te peses después de un día en que hayas comido mucho. Al día siguiente puedes compensar con una semi-dieta basada en caldos de legumbres con poca sal, aguas aromáticas o té ligero y productos lácteos Colanta descremados. El próximo día puedes regresar a la alimentación habitual.